Rosendo Rodríguez Arrabal, un héroe en el naufragio de la “Gneisenau”

Rosendo Rodríguez Arrabal, pertenecía a la Armada cuando el día 16 de Diciembre de 1900, acaeció el naufragio de la fragata alemana Gneisenau. En ese momento tan dramático, ocupaba el cargo de primer contramaestre del puerto en la Comandancia de Marina de la capital.

Su comportamiento fue tan heroico en los trabajos de salvamento, que se hizo acreedor de un ascenso al grado de Alferez de Fragata, concedido por S.M. el Rey D. Alfonso XIII. También por este mismo motivo le fue impuesta por el gobierno aleman, la Cruz de la Orden de la Corona Real de Prusia y se hizo merecedor de la medalla de plata de la Sociedad de Salvamento de Naufragos.

Es considerado en varios documentos como “Prohombre” de Málaga y fue condecorado en ocho ocasiones por su valor y arrojo ante el peligro, en particular durante las inundaciones de Málaga de Diciembre de 1907, en las de los lagares “Contador” y “Perfales” en 1898, donde salvó la vida de seis personas, en incendios de barcos del puerto, etc.

Además fue empresario teatral y autor de varias obras, entre ellas la Zarzuela “Gratitud de un Marino” estrenada en el teatro Vital Aza de Málaga el 4 de Septiembre de 1903.

Actualmente Rosendo Rodríguez Arrabal, está siendo propuesto para pertenecer en memoria a las placas de la nueva remodelación de la Plaza de la Merced.

Agradecimientos:
Enrique Ledesma Rodríguez (nieto de Rosendo Rodríguez Arrabal)

1 comentario 22 de March de 2011

Láminas IV

3 comentarios 16 de December de 2010

Láminas III


1 comentario 9 de December de 2010

Láminas II



1 comentario 2 de December de 2010

El Espeto

Unas cuantas sardinas frescas, una pizca de sal y el punto justo en el fuego; poco más. Para hacer un buen espeto no hace falta mucho. Eso sí, no es tan fácil como parece: hay ciertos trucos. Aunque ahora sea difícil divisar una playa de Málaga en la que no se preparen estos típicos manjares, lo cierto es que antes esto no era así. Desde luego, no es nada moderno. Se trata de la forma tradicional en la que la gente del mar asaba este pescado. La sardina constituía una alternativa nutritiva a la par que barata para las gentes humildes del lugar. En aquella Málaga de finales de siglo XIX, El Palo era un pueblo de pescadores que estaba en pleno desarrollo. La llegada del tranvía y del tren a la zona también trajo consigo a gran parte de los ciudadanos que acudían a su playa para pasar su jornada de descanso.

En 1882, Miguel Martínez Soler creó un merendero: la Gran Parada. Un lugar de paso, un chiringuito emblemático de la ciudad al que acudiría gran cantidad de malagueños. Entre ellos, algunas celebridades del momento como Anita Delgado (que se convertiría después en majaraní de Kapurthala). El establecimiento poseía un ambiente un tanto bohemio que atraía a gente del mundo del baile, del toreo y de la farándula. Este rincón también podía presumir de haber recibido, el 21 enero de 1885, la visita de su majestad el rey Alfonso XII, que venía de comprobar “in situ” los destrozos que un devastador terremoto había producido en la comarca de la Axarquía.

En estas fechas se cumple el 125 aniversario de la apertura del merendero La Gran Parada. Su propietario, Miguel Martínez Soler, fue el primer malagueño en asar el pescado ensartado en una caña. Un famoso personaje que sirvió de comer al mismísimo Alfonso XII describe así el momento: Cuando Miguel le ofreció uno de sus famosos espetos, el rey “atacó” el plato con cuchillo y tenedor. En aquel momento él se adelantó y dijo: Majestad, así no, con los deos». Rápidamente “Migué el de las sardinas” cosechó una gran popularidad. Su fama fue enorme en la ciudad, hasta llegó a aparecer en algunas publicaciones. Reconocido como el “padre” de los espeteros, Miguel inició toda una saga de “amoragaores” muy conocidos. Detrás de él vinieron José Segovia, “El pantalones”; Gregorio “El cojo”; Miguel “El funa”; Cayetano Vargas “El chote”; Miguelillo “El chirrín-chirrán”…Todos ellos extendieron pronto la moda de la sardina en el palo. Proliferaron nuevos chiringuitos en la zona: Cazorla, “El tragando”… la mayoría no sobrevivieron a la mitad de siglo. La Gran Parada tampoco. Sin embargo, la fama de “Migué” sigue viva. Y, como no, sus espetos. Curiosamente, su sobrino (Perico Martínez Román) también abrió su particular restaurante que, aún hoy, sigue abierto. ¿Quién no conoce “Casa Pedro”?

Fuente:

El Avisador Malagueño (Octubre 2010) / http://elavisador.es/

4 comentarios 25 de November de 2010

Láminas I

A continuación vamos a sacar una serie de artículos denominados “Láminas”, donde tendrán cabida todas las fotos dispersas de nuestro archivo y que nos parece interensante que las disfruteis, lugares típicos, escondidos y algunos irreconocibles. Espero que os guste esta serie de artículos fotográficos.

1 comentario 11 de October de 2010

Postales de Málaga en los 60

Agradecimientos para:
Carlos Cañas

1 comentario 15 de April de 2010

Inundaciones en Málaga 2009

Agradecimientos para:
Carlos Cañas

Añadir comentario 15 de April de 2010

Félix Sáenz

Los Almacenes Félix Sáenz, es un edificio modernista situado en la plaza homónima del centro histórico de la ciudad de Málaga, trata del primer edificio claramente modernista de la ciudad, construido entre 1912 y 1914, por el arquitecto Manuel Rivera Vera, quien mezcló el modernismo mediterráneo con elementos neobarrocos.

Fuen construido en el solar que ocupaba el antiguo Mercado de Abastos.

Rehabilitado en 1987, en 2005 se derribó su interior para construir un edificio de viviendas de lujo, manteniendo la fachada original. En el año 2009 la obra se encontraba parada debido a los problemas económicos de la empresa Restaura, encargada de la reconstrucción del inmueble, así como por los trámites arqueológicos que se deben realizar en el solar que dejaron al descubierto una necrópolis islámica y no comenzará, previsiblemente, hasta finales de ese año

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Su nombre desde la reconquista es el de la Alhóndiga, próxima a la muralla y a las dos Puertas. Félix Sáenz Calvo fue un comerciante oriundo de la zona de Cameros (La Rioja), al igual que Manuel Agustín Heredia y Pablo Larios, y otros tantos. Llegó a esta ciudad y montó varios pequeños negocios, y más tarde unos grandes almacenes en esta plaza. Fue teniente de alcalde del Ayuntamiento y Senador Vitalicio del Reino, y trajo por primera vez a la Semana Santa de 1925 La Legión, año en que fue nombrado hijo adoptivo de Málaga.

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2 comentarios 19 de January de 2010

Los primeros Autobuses

En la Málaga de comienzos de los años cincuenta la población ascendía a 276.000 habitantes (menos de la mitad de la actual). Gran parte de esas personas utilizaba el tranvía como medio de transporte. Entre otras cosas, porque aún no había autobuses públicos (los que existían eran explotados por empresas privadas), los taxis no estaban al alcance de todos los bolsillos y los vehículos privados eran en cierto modo un lujo.

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Fue en 1953 cuando comenzaron a sustituirse los viejos tranvías, que tanto uso habían dado, por autobuses municipales. En ese año se compraron cinco de la marca Daimler. Se destinaron a la línea de El Palo. El billete costaba 1,5 pesetas en el trayecto desde el centro de la ciudad a Bellavista, dos pesetas hasta El Palo y tres si se sacaba uno de ida y vuelta. Para elegir a los conductores hubo que recurrir a un proceso de selección, ya que el número de profesionales del volante con el carné preceptivo era escaso. Los malagueños se fueron inclinando poco a poco por este medio de transporte en detrimento de los tranvías.

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Las dos siguientes líneas municipales que se crearon fueron las que iban del Hospital Civil a la Malagueta y del pasillo de Santa Isabel a Carranque. Para ello, se adquirieron trece autobuses Daimler Freline. Al año siguiente, la flota del SMTU se amplió con catorce vehículos Leyland. En esos años, de forma coloquial, muchos malagueños cuando utilizaban el transporte urbano decían. «Voy a coger el camión».

La línea de El Palo
A lo largo de 1960 (año significativo porque supuso el inicio de una época de mejoras en la economía española y de desarrollo) se produjeron varios hechos importantes. Por un lado, sólo quedaba una línea de tranvías en la capital, la que unía Huelin con la Misericordia. Por otro, se compraron otros nueve autobuses municipales (de la marca Pegaso). Asimismo, la línea hasta El Palo se dividió en dos. Una llegaba hasta Miramar y la otra iba a El Palo. En cuarto lugar, el Ayuntamiento dejó de subvencionar el servicio, lo que incrementó las pérdidas, puesto que el dinero logrado a través de la venta de billetes no era suficiente para cubrir los gastos.
El 31 de diciembre de 1961 quedó anotado en la historia del transporte malagueño. Ese día dejó de prestar servicio el último tranvía, el que recorría el trayecto desde la terminal de la Misericordia hasta las cocheras de la Malagueta. Los autobuses, en cambio, iban creciendo y ganando cada vez más viajeros.
De ese modo, su despegue definitivo se produjo en las décadas de los años sesenta y setenta. El Servicio Municipal de Transporte Urbano creció en esos años al mismo ritmo que lo hizo Málaga. Así, del medio centenar de vehículos que había a comienzos de los sesenta se pasó a 109 a finales de los setenta. En esas fechas había diecisiete líneas municipales y una veintena con concesiones privadas. El crecimiento fue imparable en los años siguientes, con la compra de más unidades y la municipalización de nuevas líneas. El SMTU disponía en 1982 de 148 autobuses y una plantilla de 644 trabajadores.

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Un año clave en esta historia fue 1983. Entonces se constituyó la Empresa Municipal de Transportes (EMT) y todas las líneas pasaron a ser de explotación municipal. La plantilla ascendía a 649 empleados, la flota la componían 145 vehículos y se transportaba a 36.410.923 viajeros. El billete ordinario costaba 30 pesetas; el bonobús, 20; el bono de los jubilados, 7; el de estudiantes, 12,50, y el microbús, 35 pesetas.

Aire acondicionado
Un dato curioso es que la primera prueba llevada a cabo en España con un autobús dotado con aire acondicionado se hizo en Málaga en 1984. Ese vehículo fue asignado a la línea 11, la que iba a El Palo. Viajar en él suponía una diferencia de entre 12 y 15 grados respecto a la temperatura del resto de autobuses de la EMT.
En los años posteriores la empresa continuó renovando y mejorando su flota, así como cambiando la imagen exterior de los vehículos (primero fueron de color blanco y naranja, luego verde pistacho y finalmente azul claro), incorporando el aire acondicionado a todas las unidades y mayores comodidades para los usuarios. La EMT tiene en la actualidad 844 trabajadores y 250 autobuses en funcionamiento.

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Fuentes: Diario Sur
Agradecimientos: Alberto

Añadir comentario 17 de December de 2009

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